Posteado por: shanti | 25/07/2009

Expediente Galdar – OVNI

Se trata de uno de los casos más populares dentro de la casuística “anómala” de Canarias. Erróneamente se cita siempre a uno de los múltiples testigos cuando se recuerda este caso, precisamente aquel que ofreció la versión menos creíble de todas. Todavía en 1997 se sigue repitiendo este error, lo cual demuestra que la ufología no aprende de sus errores si estos valen para perpetuar el misterio, rellenar las páginas de un periódico o elaborar documentales de televisión sesgados. Situaré en primer lugar los hechos en sus justas proporciones para pasar a continuación al testimonio más popularizado.
Los hechos.
A partir de las 22:15 horas de la noche del 22 de junio de 1976, comenzó a divisarse desde numerosos puntos de la geografía canaria un punto luminoso ascendente que, según algunas versiones, dio la sensación de quedar estabilizado, aunque otras hablan de dos “objetos” rojos con movimiento anárquico o una espiral roja; esta fase inicial del fenómeno es la que dio lugar a diversas descripciones, probablemente debido a las condiciones de visibilidad de una isla a otra y al momento en que comenzó a ser observado. Posteriormente, comienza a expandirse un burbuja de gases de color azulado y otras tonalidades, semiesférica y con la base apoyada en el horizonte (al menos esa fue la impresión que dio) hasta alcanzar un diámetro enorme; pasado un cierto tiempo, cerca de media hora, comenzó a desvanecerse. El caso adquirió gran importancia desde el momento en que la Zona Aérea de Canarias, a través del comandante Juez informador nombrado a tal efecto, realizó una de las pocas investigaciones exhaustivas que sobre un incidente ovni que hasta ese momento se habían hecho.
El fenómeno fue observado desde numerosos puntos del archipiélago, e incluso por algunos barcos que navegaban cercanos a las costas canarias. Destacaré algunos de estos testimonios que pueden darnos una visión general de lo que realmente sucedió la noche en cuestión, de entre los numerosos que aparecieron en la prensa los días posteriores. “Fue detectado de 22:15 a 22:30h., y según uno de nuestros informantes, domicilado en la zona del Valle de Aridane, (La Palma) a esa hora se observó como un cohete que surgía del mar para remontarse hacia el pico del Time despidiendo intensa luz roja… El mismo fenómeno fue detectado en Tazacorte (también La Palma). De esta manera se expresaba “El Día” en su edición del día 23, así como que el “Villa de Agaete”, ferry procedente de Las Palmas, poco antes de entrar a Santa Cruz de Tenerife, “pudo observar, exactamente a las 22:20h., un gran resplandor. Éste, que duró unos cinco minutos, daba la impresión de ser un cohete que hubiese salido del mar”.
“La Provincia”, el día 23, aportaba estas informaciones complementarias: “Anoche, alrededor de las diez y media, un objeto extraño se divisó desde distintos puntos de nuestra geografía, de forma especial en la zona de Gáldar y Telde (Gran Canaria). El citado fenómeno comenzó con dos objetos rojos que se movían en zig zag, formando una especie de espiral, en cuya parte inferior quedaban tres franjas a distinto nivel, superpuestas y con cierta separación entre sí. Eran de un intenso color rojo y fueron desapareciendo paulatinamente.” Continúa el diario grancanario señalando que “Alrededor de este fenómeno, nunca observado en la isla, se formó una nube que, en forma circular, ocupaba el horizonte”. Al día siguiente, el mismo rotativo habla de “un hongo gigantesco que despedía una luminosidad poco común que se vio aparecer en el mar… Con anterioridad, dos figuras en forma de halo y de una tonalidad rojiza se movían en zig zag…”.
“El Eco de Canarias” en sus ediciones del día 23 y 24 cita las 22:30, al igual que “La Provincia” del 23. El recopilador de anomalías científicas Willian. R. Corliss publicó en uno de sus catálogos que un buque carguero que viajaba desde África del Sur hasta Souththampton, divisó el fenómeno cuando se encontraba a 400 kilómetros al sur de La Gomera y a la misma hora aproximadamente, localizándolo en el horizonte noroccidental. No sólo coincide con el resto de los avistamientos canarios al oeste de las islas, sino que demuestra palpablemente la enorme magnitud del fenómeno y sobre todo su lejanía del archipiélago. Se trataba del “Osaka Bay”, que relató que al principio fue observado un resplandor de color naranja pálido cerca del horizonte. Dos minutos después podía verse además un disco blanco a unos 10º de elevación, a través del cual eran visibles las estrellas. Este disco fue creciendo hasta el punto de que a los diez minutos de aparecer se extendía desde la línea del horizonte hasta una elevación de 24,5º, máxima elevación que llegaría a alcanzar. El disco permaneció a la vista unos 25 minutos mientras que el resplandor anaranjado, que durante la observación había ido tomando una forma alargada, fue visible durante unos 5 minutos más.
Todas las horas citadas en la prensa canaria coinciden -aquí sólo hemos mencionado algunas-: alrededor de las 22:15-22:30 horas, con predominio de la segunda. También el informe desclasificado cita, en los diez testimonios recogidos por el Juez Informador, las 22:30 horas (21:30Z), con gran exactitud en todos ellos. Es decir, el fenómeno fue observado simultáneamente desde todos los puntos de Canarias, lo que demuestra que nos hallamos ante un fenómeno único que todos los espectadores vieron distante y sólo el doctor Padrón, de tan numerosos testimonios, interpretó que estaba cercano.
La parte clave del relato del doctor Padrón, extraída del expediente oficial, es la siguiente (los testigos se dirigían en taxi a visitar a una enferma y eran las 22:30 horas): “Al remontar el último repecho fuerte del camino los faros del coche enfocaron una esfera luminosa que estaba estacionaria, creo que muy próxima al suelo pero sin poder precisar si lo tocaba; era de material totalmente transparente y cristalina ya que a través de ella se podía ver las estrellas del cielo; de color azul eléctrico, pero tenue sin deslumbrar, su radio era como de 30 metros en el primer tercio inferior de la esfera se veía una plataforma de color aluminio como si fuera metálica y tres grandes consolas. A cada lado de la central había dos figuras enormes de unos 2,50 a 3,00 metros. pero desde luego no más altos de 3,00 metros enteramente vestidas de rojo dándose frente una a la otra, de forma que siempre las vi de perfil”. A este testimonio, enormemente subjetivo como se puede comprobar, fue al que se le otorgó una mayor fiabilidad, basándose en su condición de médico. Sorprendentemente y con el transcurso de los años fueron siendo olvidados el resto de los cientos de testimonios que desde cualquier punto de la geografía canaria dieron una versión mucho más cercana a la realidad de lo observado.
El encargado de realizar la investigación oficial de este suceso fue el comandante de aviación Antonio Munaiz Ferro-Sastre que en una entrevista concedida a “Diario de Las Palmas” el 19 de mayo de 1977 declara: “… pero también tengo las declaraciones de otros dos testigos; uno que viajaba en el mismo vehículo que los anteriores y otro de una mujer que desde la puerta de su casa vio subir al citado vehículo; en estas últimas declaraciones se expresa muy claramente que en ningún momento observaron nada parecido a lo declarado por los primeros, sino que tan sólo observaron un fenómeno luminoso en el cielo”. La constatación del comandante ha sido permanentemente ignorada por los que han sobrevalorado injustificadamente los dos testimonios más subjetivos. La idéntica comprobación por parte del doctor de origen húngaro Alejandro Carlos de Gyorko-Gyorkos -que colaboró con el Juez informador- le lleva a decantarse por un fraude, no en cuanto a la propia observación del primero y el taxista, sino en relación a la interpretación que ambos le dieron, pudiendo quedar de manifiesto en la sesión hipnótica. Pudo tratarse de una simple broma que se les escapó de las manos, por el gran revuelo periodístico a que dio lugar, de la cual no quisieron renegar, como señaló Munaiz en su monografía “Método para la investigación de fenómenos aerospaciales” de 1980, recogiendo las opiniones del doctor Gyorko-Gyorkos. Es sospechosa también la extraña negativa del doctor Padrón a ser sometido a una sesión de hipnosis, más cuando estaba en posesión de un curso de esta disciplina, conociendo perfectamente su técnica y resultados. Tal negativa impidió al Juez informador seguir adelante con la investigación del testimonio que aparentemente podía aportar informaciones sustanciosas, viéndose obligado a descartarlo completamente: “un informe militar no es una novela de ciencia ficción”, concluía el comandante.
También desde Tenerife, concretamente desde Tacoronte y Granadilla, fue observado sobre la isla de La Palma, con las características señaladas en El Día en su edición del 23. El mismo día La Tarde informaba de que desde Valle Gran Rey, en La Gomera, también se observó el fenómeno.
Destaca la observación desde la corbeta Atrevida de la Armada española, que navegaba paralela a la costa sur de Fuerteventura. El capitán relató que: “A las 21:27Z (22:27 hora local) del día 22 de junio, se vio por primera vez un foco luminoso, de color amarillo azulado intenso, saliendo de tierra y elevándose con dirección a nuestra posición…; una vez tomada cierta altura (15º-18º) quedó quieto, girando su proyección luminosa, dejándose ver el foco de origen. Se mantuvo así dos minutos aproximadamente, originándose un gran halo de luz amarillo azulado intenso, que permaneció en la misma posición durante cuarenta minutos, aún después de haber desaparecido el fenómeno que dio origen al mismo. A los dos minutos el foco se fraccionó, quedando una parte más pequeña abajo, en el centro del círculo luminoso, formándose una nube azulada y desapareciendo la fracción que dio origen a este núcleo azulado. La superior tomó altura en espiral de una forma rápida e irregular, desapareciendo posteriormente”.
Un buque carguero que viajaba desde el sur de África hasta Southampton divisó el fenómeno cuando se encontraba a 400 kilómetros al sur de La Gomera y a la misma hora aproximadamente, localizándolo en el horizonte noroccidental. No sólo coincide con el resto de los avistamientos canarios al oeste de las islas, sino que demuestra palpablemente la enorme magnitud del fenómeno y sobre todo su lejanía del archipiélago. Se trataba del Osaka Bay, que informó que al principio fue observado un resplandor de color naranja pálido cerca del horizonte. Dos minutos después podía verse además un disco blanco a unos 10º de elevación, a través del cual eran visibles las estrellas. Este disco fue creciendo hasta el punto de que a los diez minutos de aparecer se extendía desde la línea del horizonte hasta una elevación de 24,5º, máxima elevación que llegaría a alcanzar. El disco permaneció a la vista unos 25 minutos mientras que el resplandor anaranjado, que durante la observación había ido tomando una forma alargada, fue visible durante unos 5 minutos más.

Se trata de uno de los casos más populares dentro de la casuística “anómala” de Canarias. Erróneamente se cita siempre a uno de los múltiples testigos cuando se recuerda este caso, precisamente aquel que ofreció la versión menos creíble de todas. Todavía en 1997 se sigue repitiendo este error, lo cual demuestra que la ufología no aprende de sus errores si estos valen para perpetuar el misterio, rellenar las páginas de un periódico o elaborar documentales de televisión sesgados. Situaré en primer lugar los hechos en sus justas proporciones para pasar a continuación al testimonio más popularizado.

Los hechos

A partir de las 22:15 horas de la noche del 22 de junio de 1976, comenzó a divisarse desde numerosos puntos de la geografía canaria un punto luminoso ascendente que, según algunas versiones, dio la sensación de quedar estabilizado, aunque otras hablan de dos “objetos” rojos con movimiento anárquico o una espiral roja; esta fase inicial del fenómeno es la que dio lugar a diversas descripciones, probablemente debido a las condiciones de visibilidad de una isla a otra y al momento en que comenzó a ser observado. Posteriormente, comienza a expandirse un burbuja de gases de color azulado y otras tonalidades, semiesférica y con la base apoyada en el horizonte (al menos esa fue la impresión que dio) hasta alcanzar un diámetro enorme; pasado un cierto tiempo, cerca de media hora, comenzó a desvanecerse. El caso adquirió gran importancia desde el momento en que la Zona Aérea de Canarias, a través del comandante Juez informador nombrado a tal efecto, realizó una de las pocas investigaciones exhaustivas que sobre un incidente ovni que hasta ese momento se habían hecho.

g0060

El fenómeno fue observado desde numerosos puntos del archipiélago, e incluso por algunos barcos que navegaban cercanos a las costas canarias. Destacaré algunos de estos testimonios que pueden darnos una visión general de lo que realmente sucedió la noche en cuestión, de entre los numerosos que aparecieron en la prensa los días posteriores. “Fue detectado de 22:15 a 22:30h., y según uno de nuestros informantes, domicilado en la zona del Valle de Aridane, (La Palma) a esa hora se observó como un cohete que surgía del mar para remontarse hacia el pico del Time despidiendo intensa luz roja… El mismo fenómeno fue detectado en Tazacorte (también La Palma). De esta manera se expresaba “El Día” en su edición del día 23, así como que el “Villa de Agaete”, ferry procedente de Las Palmas, poco antes de entrar a Santa Cruz de Tenerife, “pudo observar, exactamente a las 22:20h., un gran resplandor. Éste, que duró unos cinco minutos, daba la impresión de ser un cohete que hubiese salido del mar”.

“La Provincia”, el día 23, aportaba estas informaciones complementarias: “Anoche, alrededor de las diez y media, un objeto extraño se divisó desde distintos puntos de nuestra geografía, de forma especial en la zona de Gáldar y Telde (Gran Canaria). El citado fenómeno comenzó con dos objetos rojos que se movían en zig zag, formando una especie de espiral, en cuya parte inferior quedaban tres franjas a distinto nivel, superpuestas y con cierta separación entre sí. Eran de un intenso color rojo y fueron desapareciendo paulatinamente.” Continúa el diario grancanario señalando que “Alrededor de este fenómeno, nunca observado en la isla, se formó una nube que, en forma circular, ocupaba el horizonte”. Al día siguiente, el mismo rotativo habla de “un hongo gigantesco que despedía una luminosidad poco común que se vio aparecer en el mar… Con anterioridad, dos figuras en forma de halo y de una tonalidad rojiza se movían en zig zag…”.

“El Eco de Canarias” en sus ediciones del día 23 y 24 cita las 22:30, al igual que “La Provincia” del 23. El recopilador de anomalías científicas Willian. R. Corliss publicó en uno de sus catálogos que un buque carguero que viajaba desde África del Sur hasta Souththampton, divisó el fenómeno cuando se encontraba a 400 kilómetros al sur de La Gomera y a la misma hora aproximadamente, localizándolo en el horizonte noroccidental. No sólo coincide con el resto de los avistamientos canarios al oeste de las islas, sino que demuestra palpablemente la enorme magnitud del fenómeno y sobre todo su lejanía del archipiélago. Se trataba del “Osaka Bay”, que relató que al principio fue observado un resplandor de color naranja pálido cerca del horizonte. Dos minutos después podía verse además un disco blanco a unos 10º de elevación, a través del cual eran visibles las estrellas. Este disco fue creciendo hasta el punto de que a los diez minutos de aparecer se extendía desde la línea del horizonte hasta una elevación de 24,5º, máxima elevación que llegaría a alcanzar. El disco permaneció a la vista unos 25 minutos mientras que el resplandor anaranjado, que durante la observación había ido tomando una forma alargada, fue visible durante unos 5 minutos más.

20060806_PRENSA_expediente-desclasificado-Galdar

Todas las horas citadas en la prensa canaria coinciden -aquí sólo hemos mencionado algunas-: alrededor de las 22:15-22:30 horas, con predominio de la segunda. También el informe desclasificado cita, en los diez testimonios recogidos por el Juez Informador, las 22:30 horas (21:30Z), con gran exactitud en todos ellos. Es decir, el fenómeno fue observado simultáneamente desde todos los puntos de Canarias, lo que demuestra que nos hallamos ante un fenómeno único que todos los espectadores vieron distante y sólo el doctor Padrón, de tan numerosos testimonios, interpretó que estaba cercano.

La parte clave del relato del doctor Padrón, extraída del expediente oficial, es la siguiente (los testigos se dirigían en taxi a visitar a una enferma y eran las 22:30 horas): “Al remontar el último repecho fuerte del camino los faros del coche enfocaron una esfera luminosa que estaba estacionaria, creo que muy próxima al suelo pero sin poder precisar si lo tocaba; era de material totalmente transparente y cristalina ya que a través de ella se podía ver las estrellas del cielo; de color azul eléctrico, pero tenue sin deslumbrar, su radio era como de 30 metros en el primer tercio inferior de la esfera se veía una plataforma de color aluminio como si fuera metálica y tres grandes consolas. A cada lado de la central había dos figuras enormes de unos 2,50 a 3,00 metros. pero desde luego no más altos de 3,00 metros enteramente vestidas de rojo dándose frente una a la otra, de forma que siempre las vi de perfil”. A este testimonio, enormemente subjetivo como se puede comprobar, fue al que se le otorgó una mayor fiabilidad, basándose en su condición de médico. Sorprendentemente y con el transcurso de los años fueron siendo olvidados el resto de los cientos de testimonios que desde cualquier punto de la geografía canaria dieron una versión mucho más cercana a la realidad de lo observado.

dibu

El encargado de realizar la investigación oficial de este suceso fue el comandante de aviación Antonio Munaiz Ferro-Sastre que en una entrevista concedida a “Diario de Las Palmas” el 19 de mayo de 1977 declara: “… pero también tengo las declaraciones de otros dos testigos; uno que viajaba en el mismo vehículo que los anteriores y otro de una mujer que desde la puerta de su casa vio subir al citado vehículo; en estas últimas declaraciones se expresa muy claramente que en ningún momento observaron nada parecido a lo declarado por los primeros, sino que tan sólo observaron un fenómeno luminoso en el cielo”. La constatación del comandante ha sido permanentemente ignorada por los que han sobrevalorado injustificadamente los dos testimonios más subjetivos. La idéntica comprobación por parte del doctor de origen húngaro Alejandro Carlos de Gyorko-Gyorkos -que colaboró con el Juez informador- le lleva a decantarse por un fraude, no en cuanto a la propia observación del primero y el taxista, sino en relación a la interpretación que ambos le dieron, pudiendo quedar de manifiesto en la sesión hipnótica. Pudo tratarse de una simple broma que se les escapó de las manos, por el gran revuelo periodístico a que dio lugar, de la cual no quisieron renegar, como señaló Munaiz en su monografía “Método para la investigación de fenómenos aerospaciales” de 1980, recogiendo las opiniones del doctor Gyorko-Gyorkos. Es sospechosa también la extraña negativa del doctor Padrón a ser sometido a una sesión de hipnosis, más cuando estaba en posesión de un curso de esta disciplina, conociendo perfectamente su técnica y resultados. Tal negativa impidió al Juez informador seguir adelante con la investigación del testimonio que aparentemente podía aportar informaciones sustanciosas, viéndose obligado a descartarlo completamente: “un informe militar no es una novela de ciencia ficción”, concluía el comandante.

También desde Tenerife, concretamente desde Tacoronte y Granadilla, fue observado sobre la isla de La Palma, con las características señaladas en El Día en su edición del 23. El mismo día La Tarde informaba de que desde Valle Gran Rey, en La Gomera, también se observó el fenómeno.

Destaca la observación desde la corbeta Atrevida de la Armada española, que navegaba paralela a la costa sur de Fuerteventura. El capitán relató que: “A las 21:27Z (22:27 hora local) del día 22 de junio, se vio por primera vez un foco luminoso, de color amarillo azulado intenso, saliendo de tierra y elevándose con dirección a nuestra posición…; una vez tomada cierta altura (15º-18º) quedó quieto, girando su proyección luminosa, dejándose ver el foco de origen. Se mantuvo así dos minutos aproximadamente, originándose un gran halo de luz amarillo azulado intenso, que permaneció en la misma posición durante cuarenta minutos, aún después de haber desaparecido el fenómeno que dio origen al mismo. A los dos minutos el foco se fraccionó, quedando una parte más pequeña abajo, en el centro del círculo luminoso, formándose una nube azulada y desapareciendo la fracción que dio origen a este núcleo azulado. La superior tomó altura en espiral de una forma rápida e irregular, desapareciendo posteriormente”.

Un buque carguero que viajaba desde el sur de África hasta Southampton divisó el fenómeno cuando se encontraba a 400 kilómetros al sur de La Gomera y a la misma hora aproximadamente, localizándolo en el horizonte noroccidental. No sólo coincide con el resto de los avistamientos canarios al oeste de las islas, sino que demuestra palpablemente la enorme magnitud del fenómeno y sobre todo su lejanía del archipiélago. Se trataba del Osaka Bay, que informó que al principio fue observado un resplandor de color naranja pálido cerca del horizonte. Dos minutos después podía verse además un disco blanco a unos 10º de elevación, a través del cual eran visibles las estrellas. Este disco fue creciendo hasta el punto de que a los diez minutos de aparecer se extendía desde la línea del horizonte hasta una elevación de 24,5º, máxima elevación que llegaría a alcanzar. El disco permaneció a la vista unos 25 minutos mientras que el resplandor anaranjado, que durante la observación había ido tomando una forma alargada, fue visible durante unos 5 minutos más.

VEREDICTO DEL EJERCITO ESPAÑOL

Tras el suceso de Junio del 76, el Ejercito Español declaró alto secreto todos aquellos incidentes y amenazó con represalias a quien revelara cualquier detalle de lo ocurrido aquella noche. Paralelamente se pone en marcha una investigación oficial de carácter urgente para tratar de averiguar el extraño suceso. El general jefe de la Zona Aérea de Canarias nombra a un juez informador que será el encargado oficial de la investigación, su nombre era Antonio Munaíz Ferro-Sastre, que fue uno de los principales investigadores OVNI del Ejercito Español durante los años 70 y que en recientes declaraciones ha afirmado que los expedientes desclasificados no están completos.

Algunas conclusiones del juez informador afirman que las condiciones meteorológicas eran normales y la visibilidad muy buena. No se registro trafico aéreo ni civil ni militar y los radares no registraron el fenómeno. El juez descarta que se trate de una aurora boreal debido a la latitud, descarta la caída de un meteorito por la trayectoria seguida por el fenómeno y por el tiempo empleado. Descarta también el globo sonda, debido a la hora, la altura y la velocidad. El juez toma muy en consideración el testimonio de la corbeta “Atrevida” que coincide con otros testigos. Sobre los testigos de la finca de Las Rosas el juez escribe: ” de su seriedad y sinceridad no le queda a este juez informador ni la menor sombra de duda ; ellos contaron lo que indiscutiblemente creyeron ver” – no lo creyeron ver, lo vieron-. Hay que decir que el juez no queda convencido del testimonio del doctor Padrón debido a ciertas incongruencias que el observa entre las declaraciones del médico y del taxista y las realiza el tercer testigo, que afirma que solo vio el fenómeno luminoso en el cielo y no los humanoides. El juez desestima también las declaraciones del doctor Padrón y el taxista porque estos se negaron a someterse a una sesión de hipnosis regresiva.

El ejercito recurrió a un parapsicólogo bastante desprestigiado, de origen húngaro y afincado en Canarias, que llegó a suponer que el doctor Padrón y los demás testigos debieron soñar esas visiones y transmitirse los sueños uno al otro. Algo bastante ingenuo.

Y el juez concluye: ” Después de analizar todas las posibles causas del fenómeno sin poder encajarlo en ninguna de ellas y no pudiéndole dar el apelativo de objeto (porque no lo registraron los radares) – ? – , se llega a la conclusión final de que lo observado por la tripulación de la corbeta, y que fue corroborado por los demás testigos del citado día 22, era un “Fenómeno Aéreo No Identificado” (FANI) – aportando un nuevo léxico ufológico-.

El general jefe de la Zona de Canarias dice en un documento confidencial: “Se trata de un fenómeno observado en las islas de Fuerteventura, Gran Canaria y Tenerife por apreciable numero de personas solventes y coincidentes en los puntos fundamentales y no detectado por el radar. No ha sido posible determinar ni su origen ni su naturaleza” y a la vista de la situación declara el suceso “secreto de Estado”.
sharefacebook

Fuentes:

100tifica

alegsa

bunnynice


Categorías

A %d blogueros les gusta esto: